Cómo reducir el calor en un techo metálico
Aislamiento, ventilación y color de la cara exterior son las tres variables sobre las que se puede intervenir de manera efectiva.
Una cubierta metálica recibe radiación directa durante todo el día. La temperatura interior depende de cuánto de ese calor logra atravesar el cerramiento y de cuánto aire caliente queda acumulado bajo el techo.
1. Interponer aislamiento
Es la medida de mayor impacto. El panel sándwich lo resuelve en una sola pieza; con chapa simple hay que sumar aislante y forro interior, con más pasos y más riesgo de puentes térmicos.
2. Ventilar la cámara superior
Permitir la salida del aire caliente en la parte alta y la entrada de aire más fresco abajo reduce la acumulación bajo la cubierta. Cumbreras ventiladas y aberturas altas cumplen esa función.
3. Cuidar los puentes térmicos
Un aislamiento interrumpido en bordes, encuentros o pasos de instalaciones pierde buena parte de su efecto. La continuidad importa tanto como el espesor.
Preguntas frecuentes
¿Sirve pintar la chapa de color claro?
Ayuda a reflejar parte de la radiación, pero no sustituye al aislamiento cuando el ambiente necesita confort real.
¿Se puede aislar un techo ya montado?
Es posible sumar aislante y forro interior, aunque el costo y la prolijidad suelen ser peores que haberlo previsto desde el inicio.
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